lunes, 2 de noviembre de 2015

Elecciones en Tuluá, resultado; NO MÁS CHEPE

Palacio Municipal de Tuluá
Siete candidatos se disputaban el primer cargo de la ciudad, mi ciudad, con dos ingredientes fundamentales; el continuismo o el cambio. El primero, representado en la candidata zarzaleña Lina María Segura,  ficha clave del actual alcalde del corazón del Valle y por la cual se “botó” la casa por la ventana para su campaña. Con lo que no contaban, es que los tulueños estábamos cansados y con hastío de la actual administración y es que, José Germán Gómez (alcalde) se convirtió durante estos cuatro años en el peor mandatario que hayamos tenido en la villa de Céspedes. La peor crisis en materia de seguridad, movilidad, transporte público e inversión social se vivió bajo el mandato del mencionado personaje. Cabe recordar que su elección en 2011, se hizo a “pupitrazo suelto” violando toda norma de ética y legalidad electoral. Ahí, las consecuencias.

A la candidata Lina Segura, no solo la respaldaba el cuestionado alcalde, sino la reconocida y también cuestionada Dilian Francisca Toro (hoy gobernadora), las fiestas más “sonoras” jamás hechas en campañas electorales en Tuluá se  llevaron a cabo por y para  las dos mujeres. Esta campaña maquinó sus propias encuestas donde auguraban, que Tuluá la elegiría con más del 30% de los votos pero, el día de la quema, ella consiguió “quemarse” con solo el 17 %  en el tercer lugar de la contienda.

Con el primer ingrediente de continuismo, venía matriculado también el candidato por el partido liberal John Jairo Gómez, quien pese a asegurar que no tenía nada que ver con la actual administración, no pudo distanciarse de su jefe político y representó el plan “b” de Chepe y Toro. Como dice el adagio popular “con su nadadito de perro” consiguió el segundo lugar de las elecciones con el 25.66 %. Dijo representar a los ciudadanos de estratos bajos y medios, que sería el alcalde de “la carrilera para abajo” (Para los que no conocen, es la margen que separa a la Tuluá de las oportunidades y la Tuluá de las pocas oportunidades). Y sí, caló entre el electorado que le permitió ser la sorpresa de los comicios en la ciudad corazón.

Es de precisar, que en materia de capital político, John Jairo Gómez Aguirre acaudaló maquinarias alquiladas, es decir, grandes "politiqueros" de la región lo respaldaron y le sumaron al amplio porcentaje obtenido el pasado 25 de octubre. Jorge Homero Giraldo, Diego Tenorio Arzayús, los "Nule" de Tuluá (Deni Osorio y Llener Borja), el mismo Rafael Eduardo Palau, entre otros. Lo que significa; intereses adicionales, politiquería tradicional y no militancia. 

Gustavo Adolfo Vélez Román. Nuevo alcalde de Tuluá.
Foto tomada de facebook
El segundo ingrediente era el cambio, representado en Gustavo Adolfo Vélez Román por el partido MAIS, que en su tercer intento para ser alcalde de Tuluá, logro inclinar la balanza y arrebatar ocho años de corrupción y poder político patrocinado por Dilian Francisca Toro y cuyos resultados fueron la peor época administrativa, social y de seguridad en la historia de Tuluá. Se dice que Vélez era apoyado por Rafael Eduardo Palau, ex alcalde y actual representante a la cámara y “suso” enemigo político de hace cuatro años, esto opacó su campaña, así como el decir de su abandono a Tuluá luego de las elecciones de 2011 pero, ¿Quién no se va de la ciudad donde las elecciones ganadas en las urnas se las roban en la Registraduría?

En fin, con todo y todo, resultó ser el nuevo alcalde de los tulueños con el 34.51 % de los votos. Los tulueños esperamos que, tanta insistencia para ser alcalde de la ciudad tenga un propósito de bien común y se cumplan las propuestas que hagan de la ciudad corazón un mejor y más competitivo vividero.

Marco Arbelaez
Foto tomada de facebook
Hubo otros cuatro candidatos “interesados” en llegar al palacio municipal de la 25 con 25, unos cuyas aspiraciones se quedaron en intenciones porque, jamás encontraron forma a su campaña, la curva jamás ascendió y para unos, ni siquiera despegó del vértice. En esta lista también hubo una sorpresa, fue la del candidato Marco Arbeláez, convenientemente inscrito por la Unión Patriótica, quién logró “pescar” a casi nueve mil votantes en una ciudad donde pocos, muy pocos lo conocían. ¿Por qué el fenómeno? Porque logró cautivar eficientemente la opinión de quienes no quieren maquinarias, que no creen en la política pero que de cierta manera saben que deben votar y ayudar a inclinar la balanza. Despertó el “tulueñismo” entre los jóvenes del corazón del Valle y acaparó  militancia. Ningún candidato al concejo estaba con él, ni siquiera los de su propio partido, lo que lo hace todavía más ganador y dueño de su capital político.

Militancia, es esa palabra que representa el capital político ganado en un proceso electoral, sin duda alguna él, fue el único candidato que logró tal hazaña y  quedó inscrito en la mente de los electores que pese a no ganar el primer cargo de la ciudad, sí ganó reconocimiento  y el posicionamiento de su nombre para el futuro político suyo y de la ciudad.

También era candidato Martín hincapié, de Cambio Radical, un candidato que tímidamente despegó, pero su curva jamás ascendió. Fue la campaña de las grandes ideas, de los discursos elaborados pero al tiempo, de la poca ejecución, de las casualidades y, muchas veces de la improvisación… eso reflejó su compleja imagen política. Por un lado, una foto de baja calidad con un dedo acusador que quiso representar la seriedad y preocupación ante la grave situación de Tuluá o, al menos eso quisieron decir sus coequiperos cuando se refirieron a que la “risa” de los demás candidatos era hipócrita con la realidad tulueña; pero por otro lado, la cantidad de fotos de él “riéndose”, con su mejor cara, pudo deducir que la primera fue una absoluta casualidad que no jugó a favor. El resultado, 5.64 % del total de votos, no logró acomodar a ninguno de sus aspirantes al concejo; franca debilidad política cuando los 4.500 sufragios de él, hubieran podido endosarse en beneficio de los aspirantes  la corporación tulueña de su movimiento. Cabe resaltar que la derrota política contrasta con la efectiva y positiva vida pública del ex candidato tanto en Tuluá como en Chocó.
Plaza Cívica Boyacá



Carlos Saldarriaga del partido Verde y Miguel Ángel González del Polo no despegaron del vértice de opinión, el primero con gran experiencia pública pero con poco respaldo político y el segundo, se entretuvo en campaña, solo se entretuvo.


En Tuluá como en  gran parte del país, no ganó un partido político, ganó una causa de ciudad que representó el rechazo de los ciudadanos a la actual administración, ganó el NO al continuismo y a la voluntad política de José Germán Gómez, el alcalde que hace historia por ser el mandatario menos querido y el que más daño administrativo causó a Tuluá. 

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